Muchas veces la distancia nos puede echar para atrás a la hora de organizar las vacaciones, hacer un viaje de 900 km en coche con niños puede resultar realmente complicado y pesado, especialmente para ellos pero para nosotros también. El año pasado por primera vez decidimos hacer nuestro viaje a Cádiz desde el norte en dos etapas y la experiencia fué francamente buena. Preparamos una bolsa con lo justo para una noche y no tener que descargar las maletas y mucho menos abrirlas. Después de estudiar nuestra ruta decidimos hacer la parada en Cáceres, en el Hotel Barceló V Centenario que ha sido reformado recientemente y tiene una piscina genial, ideal para que los peques se den un chapuzón y estiren las piernas después de unos cuantos kilómetros.
Las habitaciones son muy agradables y disponen de habitaciones comunicadas lo que hace aun más cómoda y agradable la parada, a un precio realmente económico (60 € por noche). Lo que más me sorprendió fué escuchar al camarero de la cafetería cómo comentaba que era muy habitual desde hace años que la gente que viajaba a Cádiz parase un día o dos en el hotel tanto a la ída como a la vuelta, es decir no fuimos los primeros a los que se le ocurrió esta idea.Por la noche cuando ya no hacía tanto calor nos acercamos a cenar al centro (el hotel está a las afueras) , al Figón de Eustaquio, un restaurante que nos recomendaron en el hotel y merece la pena conocer, cenamos de maravilla, os recomiendo el Cordon Bleu, impresionante, relleno de Jamón serrano y torta del Casar, un sitio muy agradable y con una amplia carta donde los peques encontraran seguro algo que les guste. Y al día siguiente… rumbo a Cádiz, poco más de 300 km nos separaban de nuestro destino favorito de vacaciones, Chiclana.

















